domingo, 18 de mayo de 2008

Whitesnake 14/05/08 · Estadio Luna Park

A fines de los 80 Whitesnake se transformó en éxito global de la mano de hits como “Still of the Night”, “Here I Go again” e “Is This Love”. Los videos en MTV, las suntuosas cabelleras y las guitarras desbordantes de testosterona, fueron algunas de las claves de las ventas millonarias que se dispararon de EE.UU. al resto del mundo. Pero aquel éxito masivo escondió algunas de las virtudes de la banda de David Coverdale: su auténtica pasión por el blues y una tradición menos glamorosa y más británica.

Casi 20 años después y luego de que la aplanadora Nirvana ajusticiara a la era de la laca, la tintura y el pelo batido —lo único negativo fue que se llevó buena parte del entusiasmo por la guitarra—, Whitesnake llegó al Luna Park para darle lugar a su tercera visita a la Argentina. La excusa era presentar Good To Be Bad (2008), su primer disco de temas nuevos desde hace casi 20 años —Restless heart (97) fue un álbum solista de Coverdale—.

La flamante “Best years” abrió el juego en un Luna Park repleto que unía a fans de diferentes generaciones. Le siguieron el clásico “Fool for your loving” —que hizo saltar a todo el estadio de principio a fin— y “Bad Boys / Children of the Night”. La versión 08 de Whitesnake incluye además de al propio Coverdale —en rigor, principio y fin de la banda— a Doug Aldrich (guitarra), Reb Beach (guitarra), Uriah Duffy (bajo), Chris Frazier (batería) y Timothy Drury (teclados). No se trata de la mejor encarnación de la serpiente, pero en vivo demuestran entusiasmo, solidez y recursos. El protagonismo recae sobre la Les Paul de Aldrich, que respeta muchos de los lineamientos originales de los temas —sobre todo de la era de John Sykes—, pero también descarga su estilo más brutal y cercano a Randy Rhoads y Zakk Wylde.

Coverdale es una de las últimas estrellas del hard rock. Junto a Robert Plant son los máximos responsables del arquetipo de esa divinidad que trasmuta en frontman. Pero la actualidad no le resulta fácil. El destino es cruel y le impone ya cerca de los 60 años enfrentarse a acaso el mejor cantante de hard rock de la historia —él mismo, hace 20 años—. Los resultados pueden ser desmoralizantes. Su oficio para hacer cantar a la gente y descansar, los extendidos pasajes instrumentales, el apoyo del resto de los músicos haciendo coros y el arsenal de efectos que acompañan su voz, no alcanzan para disimular el deterioro de su garganta.

Los estrenos siguieron con “Can you hear the wind blow” y “Lay down your love”, pero fueron los clásicos los que agitaron el Luna en pogos y oleadas eléctricas. En éste último lote se destacaron “Love ain’t no stranger”, “Crying in the rain”, “Give me all your love”, y “Here I go again”. Entre ellos también hubo tiempo para una versión acústica de “The deeper the love”, donde se escuchó a un Coverdale menos exigido y más eficaz. No podía faltar la ceremonia de la despedida y el regreso con bises en el bolsillo. El mega hit “Still of the night” y, desde las alforjas de Deep Purple, “Soldier of fortune” —a capella— y “Burn / Stormbringer” cerraron la noche. Coverdale paseó su leyenda nuevamente por Buenos Aires. Armado de un arsenal de canciones que le ganaron la pulseada al tiempo, el cantante sigue haciendo de las suyas.

Por Sebastián Feijoo (Rolling Stone Arg.)

2 comentarios:

poke dijo...

Noooooo, hizo Burn!! Que tema DEL CARAJOOOOOOOOO!! Por favooor, cuánta grosura!

Me acuerdo que en un recital lo hizo JAF y casi me pongo a llorar, escuchar ESA canción con mi artista favorito fue demasiado esa noche, no me lo olvido más ^^

Un abrazo Adryx, fuiste?

Anónimo dijo...

Digo una cosa y punto ! La banda mas grande del planeta y sus alrededores!!!!! listo.
By The Snake 2008